lunes, 25 de octubre de 2010

Reto 4. Tomarse unos tequilazos en Tijuana y Ciudad Juárez (México) por la "Revolusssión" vigilando la retaguardia.

RETO CONSEGUIDO


Cuando uno va a un país extranjero es inevitable parecer un pardillo desorientado, vulnerable a robos y objetivo de timos de poca monta. Es algo que va con el status de turista. También va con el cargo dejarse aconsejar por los lugareños aún a riesgo de que te estén tangando o dando indicaciones para llegar al callejón de la muerte donde te soplarán la cartera, los gayumbos y hasta el mismísimo carnet del club de futbolín de tu barrio.

Bien, nosotros comenzamos a ser unos pardillos desde el día 1, en el mismísimo aeropuerto de El Prat de Barcelona, donde conocimos a una amable chica mexicana llamada Brenda que iba en nuestro vuelo y que casualmente era natural de Tijuana. Ipso facto le entregamos la libreta del viaje para que nos escribiese todos las recomendaciones básicas a catar en Tijuana por dos roadtrippers ávidos de tequila.



Cuando nos devolvió la libreta agregó una frase lapidaria "Tengan mucho cuidado en Tijuana. En la casa de mi mamasita tirotearon la entrada varias veces desde un coche". Aleluya, en 2 segundos mis ganas de fiesta tijuanera se redujeron a un tercio. Pero no solo fue Brenda; durante el resto del roadtrip conocimos a varios mexicanos que tras explicarles nuestras viles intenciones de visitar Ciudad Juárez y Tijuana se santiguaban, escupían, soltaban injurias y nos decían que no se nos ocurriese pisar esas ciudades, las dos más peligrosas de México según ellos.

Nuestro latente status de turistas pardillos nos hizo evitar Ciudad Juárez (no hubo pelotas). Sin embargo al llegar a San Diego y desatendiendo los consejos de los mexicans, decidimos catar un poco de tijuanismo. Nos despojamos de todas nuestras caras propiedades (que en aquel momento eran bien pocas ya que nos habían desplumado en Las Vegas), nos metimos 50 míseros dólares en el bolsillo y llevamos la cámara más cutrona al punto fronterizo.






Las instrucciones de Brenda fueron claras "No abandonen la Avenida de la Revolución de Tijuana bajo ningún concepto, muévanse en taxi si salen de la Avenida y váyanse de Tijuana antes de que anochezca". Parecíamos los malditos Gremlins con tanta regla amenazante.
Sin embargo y a pesar de las advertencias, fuimos vilmente timados en los primeros 30 segundos de nuestra estancia en Tijuana. Mr. Munios, en un alarde de palurdismo, preguntó a un mexicano con aspecto de traficante (traje caro, anillazo, diente de oro y repeinado a lo Andy García) como podíamos llegar a la Avenida de la Revolución. El gentil mafioso nos dio indicaciones para ir hacia la izquierda. Cuando nos dirigíamos hacia una muerte segura, una señora que había escuchado la conversación nos dijo que la Avenida Revolución era justo hacia el lado contrario, que hacia esa dirección "solo había cosas malas".

En la imagen, Mr.Munios tras haber sido brutalmente tangado por el afable traficante de drogas. Recordad esta imagen por si alguna vez váis a Tijuana y queréis salvar vuestra vida.



Como ya se nos hacia tarde y no queríamos incumplir la regla méxico-gremlin número 3 ("Abandonar Tijuana antes de que anochezca") aceleramos el paso rumbo a catar los etanoles más variados de Tijuana. Parada técnica número 1: unas cuantas birras Pacífico aderezados con unos tacos pijeros en un restaurante de la Avenida Revolución.



Para ir a tomar los tequilazos echamos manos de la libreta de consejos brendianos. Cogimos un taxi rumbo a "La Cantina de los Remedios" y rezamos unos cuantos avemarías. Tal era el nivel de pardillismo, que Mr.Munios "negoció" con el taxista que no pagaríamos más de 15 dólares por la carrera. Un gran negociante, si señor, porque solo costó 3 dólares. Eso sí, nosotros soltamos los 15 dollars, cual buenos pardillacos.



Tras los pertinentes avisos del taxista "vigilen, están fuera de la zona segura de Tijuana" llegamos al antro en cuestión. Un bareto interesante con mucha decoración mexico-kitsch y pantallas retransmitiendo tenis (WTF!) por todo el tugurio. Nos dejamos recomendar por el barman para hacer notar que éramos extranjeros y que estábamos ardiendo en deseos de que nos cobrasen 4 veces más de lo normal. Las elecciones fueron un Corralejo Reposado y un Centenario Reposado, acompañados de sus respectivas sangritas (léase sangriiita), que no se que cojones llevaban pero estaban duras a más no poder.










En el vídeo, Mr.Borx catando las delicias del tequila mexicano con una cara de ascazo dignísima.




Tras la ingestión tequilera y el reto ya conseguido, comenzó la "operación retorno": vuelta al punto fronterizo en un taxi donde nos volvieron a tangar 20 sucios dólares y donde aprendimos de boca del taxista que en Tijuna nunca tienes que confiar en la policía "porque te ponen droga en los bolsillos".








-Cuando un taxista observa un acto sospechoso por parte del cuerpo policial éste se comunica por teléfono con la radio local, de ahí salta a las radios nacionales para luego terminar en la televisión nacional. Una vez llegado a este punto de suficiente repercusión mediática se procede a investigar el caso y “se limpian así las calles de corruptos”. El taxista en cuestión nos recomendó tener el mínimo contacto posible con la policía local y aseguró que muchos de sus compañeros taxistas realizaban la misma tarea en pro de la seguridad guiril.

-En 1848 México perdió más de la mitad de su territorio quedando entonces Tijuana como frontera con California, hecho al que debe fundamentalmente su razón de existir. De hecho forma parte de la misma área metropolitana de San Diego, y sus playas están totalmente pegadas. Esta proximidad ofrece una falsa sensación de seguridad y por ello subrayamos que las mencionadas reglas méxico-gremlins nunca deben ser desatendidas. ¡palabra! [ver foto]

-Tijuana crece a pasos acelerados por las migraciones del sur del país hacia Estados Unidos, que al no lograr cruzar la frontera se quedan a residir en la ciudad. Se estima que medio millón logra cruzar de forma ilegal cada año a lo largo de más de 3000km de frontera. Su posición estratégica ayudó a que en 2008 lograra el cuestionable honor de posicionarse como la ciudad con mayor índice de delincuencia organizada del país, superada luego por Ciudad Juárez. Este hecho le ofrece a la ciudad 'ese toque' que tanto le gustó a Mr. Borx y que le hizo luego arrepentirse del lamentable volantazo realizado en Las Cruces (New México) para evitar Ciudad Juárez al achantado grito de 'que nos pueden secuestraaar tíiiooo'.





Como llegar: La mejor manera de llegar a Tijuana es dejando el coche en San Diego y llegando al punto fronterizo a pata. De lo contrario corréis el riesgo de perderos en la jungla tijuanera y acabar sin las 4 ruedas y siendo pasto de comida para perros.

Avenida Revolución - [Google Map comentado]
La Cantina de los Remedios - [Google Map comentado]

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5 comentarios:

Paula dijo...

jajaja, qué flojeras sois, pero si había hasta globos en el bar. Seguro que tenían hasta un equivalente Tijuanero de Ronald MC Donald.

sHaMpOO dijo...

perdonad, pero no se si he leido bien... la tal brenda escribio "horchata" como recomendacion sobre que tomar? :O

Mr. Borx dijo...

Efectivamente! Una horchataza como la copa de un pino... no le hicimos mucho caso y viramos hacia sabores más cañeros.

Lokabaret dijo...

Yo soy de tijuana..y si, es una ciudad de cuidado, pero como en todos lados...hay demasiados mitos sobre ella..puedes andar de noche y demas..y todo tranquilo..
disfrute mucho el post, me rei barbaro... jajaa n____n
esoo si, una lastima eso, lo cual es muuy cierto
en tijuana si te vez cara de extranjero....te cobraran el doble... son su mina de oro
pero tenia razon esa tal brenda...fuera de la revolucion, en la zona centro..no hay mucho que ver..para un turista..igual zona del rio

le falto a esa brenda mas lugares..segun lo que vi en la lista

Camila dijo...

Como ya compre los Vuelos a Mexico, estoy averiguando sobre actividades y consejos que me dan otros viajeros. Por eso soy de navegar en internet, buscando diarios de viajes de personas que me ayuden a decidir que cosas hacer en el país Azteca